Guardo en mi hogar
mi tesoro
de sueños y de alegrías
de llantos, risas y penas
de anhelos y de agonías.
Es mi refugio y guarida
El lugar donde respiro
Epicentro de mi vida
Es el lugar donde duermo
si el cansancio me atosiga
donde juego, escribo o leo
sin que el tiempo me persiga.
Yo decido los menús
que saldrán de mi cocina,
mis horarios de descanso
y también los de comidas.
Y hablaré de lo que quiera
cuando quiera,
con quien quiera
como quiera:
alabanzas o diatribas.
Si me acepta como soy
siempre será bienvenida;
mas si no le gusta a usted
como organizo mis días
como manejo el lenguaje
ni mi dieta, o mis manías…
váyase por donde vino
pues no admito su porfía
ni me someto a caprichos
ni a sarcasmos o ironías
que han de convertir mi hogar
en trinchera o tropelía.
Narci M. Ventanas.
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