Si son fauces las palabras,
la poesía es una fiera,
indomable, rauda, artera,
corazón impenetrable
que se esconde tras las hebras
de la saliva en que arde
su furia filibustera.
Mas si es el verbo dulce
de espesa miel adornado
muy paciente y entregado
a las almas placenteras
se muestra siempre colmado
y más temprano que tarde
proyecta una vida entera.
Narci M. Ventanas
3-Junio. 2008
Adorable clasicismo. Estoy plenamente de acuerdo en esa fiereza que atribuyes a la poesía. Ese espíritu indomable. Y esa idea de lo oculto... no puedo estar más de acuerdo.
ResponderEliminarY el adorno, pues también. El "adorno" del trabajo, del ritmo, de la palabra justa, "paciente".
Eso es lo que da poder a la palabra.